martes, 20 de septiembre de 2016

Las novelas románticas de siempre

Me envía mi querida Susana Granados el enlace a un artículo que me ha hecho especial ilusión. En el blog LEYENDO POR LAS NUBES, Melina Ribera publica una reflexión sobre los cambios experimentados por las novelas románticas en los últimos dos años, debido a la influencia de la trilogía de la escritora Eloisa James.
Yo opino que Las 50 sombras de Grey han supuesto un empujón muy positivo al género por diversas razones. Muchas lectoras y lectores que desconocían la narrativa de sentimientos se han acercado a nuestros libros, animados tras conocer la trilogía cuya fama corrió de boca en boca. Gracias a esa demanda de las lectoras (ellas y ellos son siempre, siempre, siempre son quienes tienen la última palabra en cuanto a los libros que gustan o no, que se popularizan o quedan en el olvido), nuestros libros consiguieron salir del rincón detrás del hueco de la escalera donde se ubicaban los mal considerados "libros femeninos de amoríos". De la invisibilidad pasamos a estar en las estanterías de más vendidos, en las mesas de novedades y ¡nada menos que en los escaparates de las librerías!
Las publicaciones literarias y los periódicos se hicieron eco de este importante resurgimiento de la narrativa romántica. Y las lectoras empezaron a demandar encuentros literarios, tanto es así que hoy día se celebran congresos y jornadas románticas por toda nuestra geografía.
Como escritora lo considero un avance importantísimo (hay quienes opinan lo contrario, pero esa es mi visión) en cuanto al reconocimiento de nuestro género literario y como lectora una satisfacción que se tengan en cuenta nuestros gustos.
Todo éxito tiene su contrapartida y hoy día la literatura "rosa" amalgama multitud de temáticas y visiones distintas de las relaciones amorosas. El artículo del que os hablaba al principio se cuestiona ¿dónde quedó el romance? Refiriéndose al que conocemos en su versión más clásica, en los que el lector disfruta página a página de la atracción y enamoramiento de los personajes hasta ese final feliz que todos ansiamos cuando leemos un libro romántico. Habla de la sobreabundancia de estereotipos y clichés, del perfil del dinero como factor clave para el amor (esos protagonistas ricos y poderosos) y de otros muchos aspectos novedosos respecto a lo que se escribía hace tan solo cinco años.
Tengo que dar las gracias a Melina Ribera porque, destaca solamente tres libros como ejemplo de romanticismo con letras mayúsculas y tengo el honor de que REGÁLAME PARÍS sea uno de ellos, junto con otras dos novelas de mi querida Noelia Amarillo y la escritora Hilda Rojas Correa.
Opiniones existen tantas como lectores y es interesante conocer distintos puntos de vista. Por eso os recomiendo leer Y ¿dónde quedó el romance?


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