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martes, 28 de marzo de 2017

DAMA DE TRÉBOLES, novela romántica del Oeste recomendada

 
Ivette Chardis recomienda 6 novelas románticas históricas del Oeste. Entre ellas, DAMA DE TRÉBOLES.
Una alegría ver el cariño que suscita mi primera novela desde hace ya 7 años.
¿Quieres sabr qué otras novelas históricas del Oeste os recomienda? Pincha aquí.


viernes, 27 de mayo de 2016

Deja de venderse en papel mi novela DAMA DE TRÉBOLES


Después de 7 años y finalizado el contrato editorial con La Esfera de los Libros, DAMA DE TRÉBOLES será descatalogado. La edición impresa, el libro físico en papel, y0a no va a distribuirse ni venderse.
Todavía estás a tiempo de encargar un ejemplar (hasta el 31 de mayo) en Librería Paraíso, de Cádiz, que además sirve pedidos internacionales. Contacta con las libreras Ana Belén y Noelia.
La Librería Cala de Maracena, Granada, dispone también de unos pocos ejemplares. Su librera, Ana Lara, estará encantada de atenderte.
Pero la novela sigue viva, tanto como la historia de amor de Linette e Ethan Gallagher que ha enamorado a miles de lectores. A partir de ahora, tienes DAMA DE TRÉBOLES en todas las plataformas digitales en edición ebook gracias a Zafiro Planeta.

jueves, 22 de enero de 2015

DAMA DE TRÉBOLES, los escenarios reales en fotografías y daguerrotipos de finales del s. XIX

¿Quieres viajar en el tiempo? Entra y disfruta de un agradable paseo por los escenarios reales de DAMA DE TRÉBOLES. Las imágenes pertenecen a los fondos de la Denver Public Library y a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

Larimer Street.  Denver, 1880

Anuncio publicitario pantalones de minero Levi Strauss & Co. 1875
Detalle inferior izquierda: ya entonces aparece el actual logotipo de
los dos caballos tirando de un pantalón, símbolo de su legendaria resistencia.

Omnibus de pasajeros. Denver, 1885

Wagon Ranch s. XIX.
Uno como éste le regaló Ethan a Linette.

Rancho ganadero s. XIX.
Así sería el Rancho Gallagher 

Saint Joseph Hospital. Denver, 1900
Donde Elisabeth, la prima de Linette, ejercía labores de voluntaria con los niños enfermos.

Cartel publicitario de las máquinas de coser Singer. 1896
En opinión de Linette (y de la mayoría de las mujeres de su época),
el mejor invento del siglo, puesto que las libró de la esclavitud de coser a mano.

Surrey s:XIX
Como el de la viuda Dempsey que adoptó a Linette.


Interior de una mansión. Denver, circa 1880.
Así sería el saloncito de la difunta viuda Dempsey,
donde tuvo lugar la partida de cartas que da inicio a la novela.

Tabor Grand Opera House. Denver, 1881
Donde John empieza el cortejo de Elisabeth, aunque odia la ópera.

Tren de la Kansas Railroad
cruzando el estado de Colorado a finales del s. XIX

Ejemplar de caballo appaloosa, según la imagen, montado por Big Bear. 1880
Como el semental que siempre monta Ethan.

Jane Eyre, la mítica novela de Charlotte Brönte.
Ejemplar original de la primera edición americana en tapa dura
Ed. Wilkins Carter and Company (Boston, 1848).
Uno exáctamente igual a éste le regaló Ethan a Linette.


Sitting Bull, Jefe sioux (circa 1882)
Uno de los grandes ganadores de la batalla de Little Big Horn, Montana.
Hecho que provoca un giro crucial en la vida de Linette.

Capitán George Armstrong Custer (circa 1870)
El gran perdedor de Little Big Horn. Su ascenso al rango de general fue temporal,
después de la Guerra de Secesión, retornó al grado de capitán y como tal comandó el 7º de Caballería en la mítica batalla contra los sioux y otras tribus, que supuso su gran derrota.

Fort Laramie. Wyoming, 1875
Donde fue trasladada Linette, tras ser rescatada por el ejército.

Hotel. Castle Rock (Colorado), 1876.
Ciudad minera a la que acudió Rice McNabb en busca de timbas
 y, de casualidad, halló información referente al pasado de su "sobrina".

Último número del Rocky Mountain News, del 27 de febero de 2009
Como despedida y homenaje, la portada es un facsimil
de la primera plana que se tiró en la rotativa del periódico el 23 de abril de 1859 

Schweiger Ranch, Lone Tree (Colorado). Dibujo s. XIX
Rancho al que Etahn vende una partida de vacas, en cuyo transporte
 y arreo participa Linette demostrando a su esposo que no es el tipo de mujer que imagina.

Dolar Morgan de plata, acuñado en 1884
La moneda que utilizaban nuestros personajes. En el anverso figuraba la imagen de Miss Liberty, la libertad.
 Y en el reverso, el águila con las flechas y la rama de olivo, circundada por la leyenda "En Dios confiamos". 


Naipe de una baraja francesa de allá por el 1800.
Una auténtica Dama de Tréboles, ¿o no?



Union Depot. Denver (Colorado), circa 1884
La estación de tren de la Union Pacific Railroad, que entonces se llamaban "depósitos".

Cowboys domando un caballo de rancho. 1880


Mansión Denver s. XIX
Así sería la de la familia Watts.


Antiguo cartel publicitario de Coors Beer, la cerveza de las montañas rocosas.
Fundada en 1873 por dos inmigrandes alemanes llegados a Colorado. Hoy día mantiene en ese estado la instalación cervercera más grande y única en el mundo. 
Ethan se tomó una botella en el Five Points Café de Denver, la primera vez que Linette lo vio beber alcohol. Porque él, que no bebía licores jamás, no consideraba la cerveza como tal.
 Elegante barrio de Capitol Hill. Denver, 1898.

Buggy Doctor, s. XIX
Como el que conducía Elisabeth, la prima de Linette.


Brown Palace Hotel. Denver, 1892
En la ficción, lo construye John, el novio de Elisabeth.
Y en su edificio en obras él le enseña a ella lo que es un beso de verdad.

Fragmento de la línea de ferrocarril de la Kansas Pacific de 1869.
Puede observarse la población de Kiowa Crossing en las proximidades de Denver.

Cowboy arreando ganado. Circa 1900


La funambulista Mademoiselle Carolista, atravesando la calle Larimer de Denver
 sobre la cuerda floja el 15 de julio de 1861.
Obsérvese con atención la figurilla borrosa que se ve en el cielo.
Hecho real que me tomé la licencia de incluir en la ficción.

viernes, 1 de febrero de 2013

DAMA DE TRÉBOLES entre las novelas más valoradas


Qué satisfacción personal me supone el ver, tres años y medio después de su publicación, que DAMA DE TRÉBOLES (Ed. La Esfera de los Libros) se encuentra entre las novelas más valoradas por las lectoras en la portada del Rincón de la Novela Romántica, sitio web especializado con una trayectoria de ocho años dedicados a la difusión de la literatura de género romántico (puedes acceder mediante el enlace en las pestañas superiores de la cabecera del blog).
Cuántas alegrías me ha dado y sigue dándome la historia de amor de Ethan y Linette Gallagher en el lejano estado de Colorado allá por 1884.

lunes, 21 de mayo de 2012

Curiosidades históricas en mis novelas. El reloj.


El reloj es un objeto cotidiano constante en mis dos novelas. Quizá porque el tiempo es una de las grandes claves de la vida, es precisamente a ese modesto aparato de medición al que se atribuye tanto en una como en otra un significado especial. En DAMA DE TRÉBOLES está presente ya en la primera escena. Un reloj de pared da fe de las peligrosas partidas de poker que tenían lugar en el casto saloncito de la difunta Cordelia.
Reloj de pared s. XIX

"...sabía que McNabb arrastraba fama de jugador temerario. El reloj de pared que lucía un disparo en plena esfera, gracias al cual jamás señalaría otra hora que las doce y diez, daba fe de ello." DAMA DE TRÉBOLES, capítulo 1

Simboliza también el pasado de Linnette. Gracias a su padre adoptivo sioux, es el único vínculo que conserva de su familia y gracias al cual Ethan consigue probar... Ay, no puedo desvelar más.

Reloj de bolsillo s. XIX

"Linette reconoció la bolsa ritual en forma de tortuga que su padre siempre llevaba al cuello. El otro corazón. Ahora sabía que aquellos latidos correspondían al «tic-tac» de un reloj." DAMA DE TRÉBOLES, capítulo 8

Y es precisamente en ese reloj, su única posesión material y que ella decide regalarle a Ethan, donde Linette grabará el shamrock que simboliza su unión más allá de la muerte.

Reloj colgante de oro victoriano con
un shamrock grabado en la tapa de granates y perlas.

"Bajó la cabeza y, al ver la cadena que sobresalía del bolsillo del chaleco, sacó el reloj. Al abrirlo se le hizo un nudo en la garganta.
—Linette…
Cuando algo se proponía… En el interior de la tapa, se había entretenido en dibujar con un clavo afilado un shamrock, su señal para la vida eterna."

En 1884, año en que transcurre la novela, sólo existía el reloj de bolsillo y, excepcionalmente, algunas mujeres usaban el de broche o colgante. Entrados en el siglo XX, ambos convivieron con el recién aparecido reloj de pulsera.

Reloj femenino de broche 1900

"La mujer la miró de soslayo y comprobó la hora en su reloj de broche como si le disgustase que no se hubiese retrasado ni un minuto.
—Es puntual —comentó en tono distante—. Cuanto antes le explique sus funciones, mejor."  DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, capítulo 3

A principios del siglo XX el reloj de pulsera se concebía como un complemento de uso exclusivamente femenino. Fue durante la I Guerra Mundial, cuando la casa Cartier en 1917 lanza el modelo Tank inspirado en los tanques oruga vistos desde arriba, para las tropas aliadas que liberaron europa, porque su uso permitía mirar la hora sin necesidad de soltar el arma. 
Casa Cartier en el 13 Rue de la Paix, París. Año 1899


No se comercializó hasta acabada la contienda en 1919, pero el famoso modelo cuadrado sigue fabricándose hoy día, casi cien años después de ver la luz el primer prototipo. Como el que Laura le regala a Kenneth en DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, símbolo además de que el valor de un regalo va más allá de su precio en dólares.




Modelo de pulsera Tank de Cartier 1917

Diseño del modelo Tank, a imitación de 
un tanque visto desde arriba (imagen propiedad de Archives Cartier)


"—Parece que las cosas van a toda velocidad —dijo escrutando sus ojos—. Y por lo que veo empiezan a rondar las fronteras de lo íntimo —dedujo de su sonrisa—. ¿Qué le has regalado tú?
—Un reloj de pulsera —dijo sin darle ninguna importancia.
Años atrás se tenía por cosa de mujeres, pero en la guerra se popularizó entre las tropas porque permitía su uso sin soltar el arma. Kenneth, como muchos veteranos, desde entonces había desterrado el reloj de bolsillo." DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, capítulo 10

Como Kenneth, muchos veteranos de guerra se acostumbraron a ulitizarlo tras regresar del frente de Europa, hecho que relegó el uso del reloj de bolsillo a los hombres de mayor edad.
Patente Cartier de la primera correa de cuero para el modelo Tank

En esta novela el reloj cobra un significado entrañable en el caso de Phillip, ya que es ese gesto cómplice e íntimo que sólo Stella se toma la libertad de hacer por él.

"Le emocionó la complicidad con que Stella sacaba el reloj del bolsillo de Phillip para informarle de la hora. Desde que perdió la vista, a su nieto no le quedó más remedio que prescindir de él por lo embarazoso que le resultaba tener que pedir ayuda. Pero ahora volvía a utilizarlo, ya que Stella era la única persona en el mundo con licencia para meter la mano en sus bolsillos." DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, capítulo 11

Hasta aquí un poco de la historia del reloj, un elemento tan habitual en nuestras vidas. Estos detalles cotidianos en apariencia insignificantes son los que confieren realidad a nuestras historias de ficción.





lunes, 19 de diciembre de 2011

Dos años después... DAMA DE TRÉBOLES

No tengo la costumbre de incluir reseñas de mis novelas en las entradas, porque en el blog ya abrí una sección donde se recogen las críticas y opiniones que me van llegando (en la columna derecha, pinchando sobre la sonriente pin up que teclea). Pero esta vez hago una excepción. Porque excepcional es que DAMA DE TRÉBOLES siga llegando al corazón de muchas personas cuando han pasado ya dos años de su publicación.


Si tenéis curiosidad, no os perdáis la magnífica reseña que aparece en el blog literario Lágrimas de Cristal.
Hoy día en que los libros parece que se publican con una vida estimada de cuatro meses a lo sumo, como objetos de consumo rápido para leer y olvidar, me emociona comprobar que mi primera novela, después de tantísimo tiempo, continúa suscitando opiniones tan bonitas por parte de los lectores.

lunes, 3 de octubre de 2011

Curiosidades en mis novelas: los medios de transporte, del s. XIX al XX


"Cada yarda de raíles del temido «gran caballo de hierro» constreñía el territorio de las tribus. Y no sólo los nativos tuvieron que doblegarse a su avance, también fue el fin de las largas travesías de ganado y de las reses pastando en libertad." DAMA DE TRÉBOLES, cap. 8


Rosario Raro, amiga y escritora, usa un símil que me gusta mucho para describir la época en que transcurre DAMA DE TRÉBOLES, mi primera novela. Según ella, el ferrocarril fue la gran cremallera que cerró una época. Tan importante fue la unión de las dos grandes líneas de tren que, atravesando los Estados Unidos, conectaron por fin el Atlántico con el Pacífico. Ello supuso el fin de las de las grandes travesías de ganado, el salvaje oeste y la conquista de tierra inexplorada.

Grabado de 1871. Estampida de búfalos en la línea de la Kansas Pacific Railroad

En las páginas de DAMA DE TRÉBOLES el tren cobra especial importancia. Gracias a la inauguración de la Estación de Kiowa Crossing, la vida de Linette da un vuelco. El tren es también decisivo para el final inesperado de la insoportable Harriet.

Omnibus de pasajeros, Denver 1885

En el Colorado de 1884 no sólo se desplazaban a lomos de un caballo. Tirados por caballerías, vemos omnibus de pasajeros que surcan las calles de una emergente y moderna ciudad de Denver. Ethan exige como parte del pago de la deuda a McNabb el surrey de la difunta viuda Dempsey, un coche urbano que lleva el nombre de la ciudad inglesa donde se empezó a fabricar.

Surrey, como el de la agria viuda Dempsey

Linette recibe como regalo un ranch waggon, el típico carro que se usaba en las labores de un rancho y para desplazarse. Estaban pensados para familias grandes, lo usual en un rancho; por eso el que aparece en la novela, además del pescante delantero, cuenta con bancos abatibles en la trasera.

Ranch wagon de finales del s. XIX

Grandes familias, vehículos grandes y sólidos; un sólo pasajero, vehículo pequeño. A finales del XIX no eran tan diferentes de nosotros. Elisabeth, la prima de Linnette, conduce por Denver un buggie doctor; un cochecito dos plazas a lo sumo que vendría a ser el utilitario urbano de hoy en día.

Pequeño buggie de los que llamaban "de doctor"

Dejemos el XIX con el nacimiento del automóvil. Que por cierto, lo inventó Karl F. Benz en 1886 en Mannheim, la ciudad de Alemania donde yo nací. Un cambio radical que supuso el inicio de la vida cotidiana tal como la conocemos hoy.
A principios del s. XX, época en que transcurre mi segunda novela, DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN, pocos eran los que poseían un auto de motor. Kenneth y Phillip son de esos privilegiados que sabían conducir un vehículo y ello determina el que fuesen asignados como conductor de ambulancia y camión, respectivamente, en la Gran Guerra.
Eso cambió en los años posteriores con la fabricación en cadena por parte de Henry Ford desde su factoría de Detroit del modelo Ford T, como el que posee Greg, el discreto y pragmático primo de Laura. Primer coche que tuvo el volante a la izquierda, era asequible y que se popularizó enseguida.

Ford modelo T del año 1919

Kenneth, en cambio, se permite un capricho que alivia en parte el cúmulo de preocupaciones que le complican la existencia y conduce un Lincoln último modelo, el coche ideal para un soltero sin compromiso ni ganas de dejarse amarrar.

Lincoln de 1919, como el de Kenneth Callahan

El Taormina es un hotel que combina solera y visión moderna. Por ello cuentan con un lujosísimo modelo de Cadillac Thirty a disposición de la clientela más caprichosa.

Cadillac Thirty de 1909

Nueva York ya contaba en 1919 con una sólida red de metro.
Cartel original metro Nueva York 1920

Pero los personajes de la novela también utilizan los barcos transbordadores que unen Manhattan con otros puntos de la ciudad, como la Estatua de la Libertad.

Ferry municipal Nueva York 1920

Y, cómo no, el tren. La Gran Central Terminal Estacion de la calle 42 -cuya bóveda es obra del arquitecto valenciano Rafael Guastavino- será lugar de reencuentro y donde Laura al fin... Lo siento, no puedo desvelar más.

Interior Gran Central Terminal de Nueva York, 1929

Los grandes hechos se cuentan en los libros de historia. Pero son los detalles cotidianos como el tren, los primeros Ford o un humilde carro, los que nos permiten conocer mejor el modo de vida de épocas pasadas, a través de unos personajes de ficción que se mueven en un entorno real. En mi caso, personajes de novela romántica, ¿por qué no?




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